La gente suele decir que para evitar problemas no se debe de hablar ni de religión ni de política. En términos generales estoy de acuerdo con esta aseveración, sin embargo, creo que lo de evitar problemas no es lo mío. Realmente creo que no hablar de ciertos temas es lo que termina por generar conflictos entre las personas.
Yo he conocido personas de muy diversas religiones gracias a Dios (o a Buda o a Mahoma o a quién ustedes gusten) y la verdad es que discutir con ellos sobre sus creencias es algo que ha enriquecido mi vida. Es muy interesante descubrir que tus valores no son absolutos y que existen personas que ven la vida de una manera completamente distinta. Incluso te ayuda a comprender mejor tu sistema de creencias y valores porque tienes que pensar realmente en ellos para poderselos explicar a otra persona, en especial si tu interlocutor posee una cultura completamente diferente a la tuya. Alguna vez traté de explicarle a una amiga asiática por qué en las iglesias encontraba virgenes con nombres diferentes si en realidad sólo existía la virgen María. Fue un verdadero reto teológico.
Así que honestamente les aconsejo que hablen de religión y de política. La tolerancia comienza por el entendimiento del otro. Los invito a discutir y aprender sobre las religiones, al final es sencillo darse cuenta que no son tan distintas entre sí, todas tienen como objetivo final ayudarnos a ser mejores personas. Nosotros somos los que las echamos a perder.
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