Ya lo sé. No vengo al caso esperando que alguien pierda el tiempo leyendo mi blog cuando hablo de cosas tan intrascendentes como las ventanas. Pero de verdad las ventanas son algo fascinante, dejenme explicarles.
Una ventana crea desde un punto de vista psicológico una barrera protectora que nos permite hacer mil cosas. Cuando vivía en el Distrito Federal, y supongo que algunos que hayan tenido el placer se sentiran identificados, alquilaba un departamento en un conjunto de edificios, los cuales estaban pegados entre sí a más no poder. Desde la ventana de mi cocina podía claramente ver la recámara del vecino. Mientras yo lavaba trastes por la noche, al levantar la vista siempre lo veía estudiando acostado en su cama. Por supuesto que él también me veía, pero como nos estabamos viendo a través de una ventana ni él ni yo nos saludabamos en lo absoluto. El estarlo viendo o él a mí era una violación a la intimidad del otro que ninguno estaba dispuesto a reconocer abiertamente con un saludo. De hecho, me resultaba muy curioso que a través de las ventanas yo conocía la vida y obra de todos los vecinos del edificio de enfrente pero si me los encontraba en el pasillo no nos dabamos ni los buenos días.
La transparencia de un vidrio nos da una cierta sensación de propiedad privada, de espacio separado aunque todo el mundo tenga acceso visual a él. Sólo basta con mirar a los otros coches cuando te toca la luz roja del semáforo. Alguien debería decirles a las personas que TODO el mundo puede verlos hurgarse la nariz mientras conducen. La gente hace cosas inverosímiles en su coche que no haría en ningún otro lado "público". A ninguna chava se le ocurriría sacar una cuchara a mitad del restaurante para enchinarse las pestañas o ponerse a cantar a todo volumen mientras sigues el ritmo con las manos. ¿Por qué nos deshinibe tanto algo tan simple como una ventanilla?
Como pueden ver las ventanas son un invento fascinante de la humanidad. Nos permiten conocernos unos a otros y a la vez mantenernos aislados del mundo exterior. Así que la próxima vez que vean al vecino por la ventana, no se sordeen, saludenlo, igual y se hacen amigos. Aunque el otro resultado probable es que los tachen de fisgones, pero bueno, a quién le importa.
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yo tengo la reproducción de un cuadro que a su vez representa una ventana en la cual se aprecia el angel de la independencia. Es de la colección de Jacques y Natasha Gelman (en disputa legal per secula seculoroum)pero no me acuerdo del pintor. El cuadro está despostillado, esperando arreglo en el piso de mi cuarto, así que tengo dos ventanas, una real y otra virtual.
ResponderEliminaranónimo es Ramón López, nada más que no tengo URL así que ya vez, cuñada consentida; leo tu diario electrónico alías BLOG
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