No se preocupen, no pienso escribir un rollo mareador sobre el valor de la amistad. Aunque supongo que aquellos que me conocen tampoco esperaban eso. Sólo me gustaría comentar sobre algo que tal vez han experimentado con sus amistades, y que conste que no hablo de los conocidos, sino de los amigos que uno de verdad aprecia.
Resulta que he descubierto que cada vez me da más flojera hacer amigos. ¿No les ha pasado? A mí me encanta conocer gente nueva y la verdad he tenido la oportunidad de conocer gente muy interesante en mi vida. El problema viene cuando quieres que se conviertan en tus amigos. Al pasar de los años el proceso se vuelve cada vez más complicado.
Yo por diversas razones he tenido que mudarme de país, de ciudad y de ambientes más de un par de veces en mi vida adulta. Por eso me he dado cuenta de que existe una ley sobre la creación de amistades. El tiempo que debes dedicar en convertir a alguien en tu amigo es directamente proporcional a tu edad. Cuando eres adolescente para que alguien sea tu amigo hay que dar algo así como tres explicaciones: tu nombre, tu edad y tu teléfono (o e-mail). Cuando creces un poco más para que alguien se considere tu amigo debes darle más explicaciones: tu nombre, si eres casado, donde vives, donde estudiaste, cuántos hermanos tienes. Y ya cuando tienes tu propia familia para que alguien sea tu amigo le tienes que contar toda tu vida con detalles. La verdad con el tiempo se vuelve tedioso. ¿Cuántas veces han tenido que repetir dónde conocieron a su pareja? ¿o el nacimiento de sus hijos? o cualquiera de esas historias que sus amigos de "toda la vida" ya saben. Por eso les digo que de repente ya da flojera hacer nuevos amigos.
Seguramente les ha pasado que dicen algo así como "con el frío me duele el hueso que me lastimé en el accidente" y entonces sus amigos nuevos dicen "¿cuál accidente?". Y entonces recuerdas que a estos compadres no les habías contado y ahí vas con la historia que has repetido por enésima vez. No me tomen a mal el comentario, ya sé que sueno un poquito amargada, pero hay veces que uno extraña estar rodeado de gente que ya te conoce.
Aunque lo de estar con tus amigos de años también resulta después contraproducente. Uno a veces termina por caer en la tentación de sólo hablar del pasado y de los momentos compartidos años atrás como si fueran geniales. Con los amigos de "toda la vida" lo que sucede es que la vida ha dado tantas vueltas que ellos te conocen pero a veces ya no te comprenden. A veces por más que los quieras ya no tienes nada en común con ellos, aunque le des gracias a Dios por saber que están ahí para cuando los necesites.
Por último, quería comentar sobre las amistades a distancia. Esas que no ves en años y que lo único que sabes de ellos es lo que suben en el facebook. A veces la relación con ellos es más sencilla, no creen?. Sabes que si buscan tu perfil y miran tus fotos es porque a pesar de la distancia todavía se preocupan por tí ( o son muy chismosos).
En fin, mi sabio consejo es, conserven a sus amigos de lejos (asegurense de darle su password de mail y facebook a alguien para que les avisen cuando se mueran porque sino ni quien se entere), traten de visitar y compartir experiencias con sus amigos de "toda la vida"; y siempre traigan consigo una pequeña hoja resumen de sus vidas para entregarla a todas las personas que quieran convertir en sus amigos. Eso les va a ahorrar mucho tiempo. Creo que voy a empezar a escribir la mía.
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Hola Sandra, primero que nada muchos saludos.
ResponderEliminarPues sí estoy de acuerdo contigo, como alguién que ha tendio que cambiar y hacer nuevos amigos varias veces en su vida, a mí cada vez me resulta más fácil pero a la vez me da más flojera y me parece que las amistades rápidas también son un poco más superficiales. Es reconfortante cuando veo a mis amigos de años y no tengo que explicarles toda mi vida.
Saludos de nuevo y suerte en esto del blogging, yo en su momento también lo intenté por un rato.
Dersu