sábado, 27 de febrero de 2010

Sobre el dormir

En los últimos días no he dormido muy bien. Las razones para lo anterior resultan completamente irrelevantes, lo que en realidad quería comentar es que durante estas largas noches usualmente hago lo que toda madre hace, aprovecho para ir al cuarto de mis hijos para arroparlos. Al hacer esto no puedo evitar quedarme un buen rato observando dormir a mi enanito de año y medio. Yo me imagino que mis 5 lectores (sí, ya son 5, a ver si llego a los 10), habrán escuchado la frase "duerme como un bebé"para expresar que alguien descansa profundamente. Bueno, pues esa pieza de sabiduría popular es completamente atinada.

Es increíble como puedes cargar a un bebé dormido, subirlo al coche, ir al restaurante, cargarlo de vuelta al coche, llegar a casa y ver que el pequeño sigue dormido. ¿Cómo es posible? Si uno nada más suena el despertador y ya está con el ojo pelón. Si nada más se oye el más mínimo sonido de movimiento en la cerradura y uno está alerta. ¿Por qué la diferencia? Bueno, la respuesta es sencilla. Al crecer perdemos la habilidad de dormir. Y no me refiero al simple acto de cerrar los ojos y mantenerlos así durante toda la noche, no, me refiero a realmente descansar olvidandote de todo y de todos.

Si no me creen respondan una sencilla pregunta, ¿por qué no nos caemos de la cama?. Si no terminamos besando el piso es porque en realidad toda la noche estamos de cierta manera conscientes de que no debemos pasarnos de la orilla de la cama. Los niños pequeños que todavía DUERMEN se caen de la cama todo el tiempo y tenemos que dormirlos con rejillas protectoras para evitar un accidente. Los orientales que duermen en el piso son sabios, se libran de ese estres de tener que estar al pendiente de no caerte de la cama.

Cuando eres pequeño cierras los ojos y sientes que un minuto después los abres y ya es de día y estás descansado. ¿Hace cuánto que no duermen así? ¡Cómo envidio a mis hijos! Pueden quedarse dormidos donde sea. Si a un bebé le da sueño en la iglesia, se duerme. En el super, pues se duerme. Uno con los años no sólo pierde la habilidad de dormir profundamente, también pierde el derecho a hacerlo donde se le pegue la gana.

Así que los invito a todos a poner una colchoneta en el piso, relajarse al máximo y realmente dormir. Vamos a revivir esos maravillosos días en los que nos quedabamos dormidos en el coche (o en el sillón) y los benditos brazos de nuestro padre (madre) nos llevaban a dormir a nuestra camita sin que nosotros notáramos este maravilloso y simple acto de amor.

Buenas noches!!

1 comentario:

  1. extraño dormir :(
    es dificil con tanto que estudiar para tu examen de macroeconomia dinamica.. pero si.. extraño el en verdad descansar

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