jueves, 3 de septiembre de 2009

Sobre los malos dias

Esta semana tuve un mal día. ¿Quién no ha tenido un mal día? Ya saben a qué me refiero, a esos días en que la ley de Murphy se cumple más que la ley de la gravedad. Todo comenzó con la tan necesaria pero desquiciante lluvia que cayó sobre nuestra bella ciudad. El tráfico no me dejó llegar a tiempo a una clase, mi auto se quedó sin batería en el lugar menos indicado, un cliente me dejo plantada, recibí malas noticias. En fin, tuve un mal día. La verdad ya para la quinta cosa que te sale mal, y empiezas a reirte de tí mismo. De hecho si lo piensas bien, todo el humor está basado en ver lo mal que lo pasan otros. Miren cualquier comedia en la tele o una película y verán que lo más divertido es ver cómo otros se equivocan, o les descubren las mentiras o son tan tontos que no saben hacer las cosas. Mientras peor le vaya al protagonista más divertido, y que conste que no me refiero al humor negro (mi favorito!).

En fin, aunque suene odiosamente repetitivo: tuve un mal día. Pero la verdad es que por la noche antes de irme a dormir pude contarselo a mi marido y nos reímos mucho. Lo cual significa que nada de lo malo que me pasó ese día fue una tragedia. No se murió nadie, no tuve hambre ni sed, en realidad no pasó nada malo. Estoy segura que millones de personas tuvieron días mucho peores que el mío esta semana. Así que en conclusión, tuve un muy buen mal día. Espero que mis dos lectores (perdón Arturo, tres), hayan tenido una excelente semana. Me despido y les deseo que tengan días geniales y si acaso les va mal, espero de todo corazón que sus malos días sean tan buenos como el mio.

1 comentario:

  1. Asì es, los malos dias, si al final los puedes comentar, si no hay lagrimas por alguien que se fue, entonces son solamente la parte incomoda de este laberinto lleno de sube y bajas que es la vida.

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