Pido una disculpa a mis dos amables y muy desocupados lectores por no haber escrito durante casi dos meses. He tenido unos meses muy agitados.
Si ustedes tienen contacto con alguna niña menor de 8 años seguramente saben la vida y obra de las princesas de Disney. La mercadotecnia que las rodea es tal que es imposible evitar que nuestras pequeñas criaturas quieran disfrazarse como alguna princesa o comprar ropa alusiva a tan delicados y ñoños personajes. La verdad es que yo soy un poquito amargada, digo, para ser honesta, aunque también me gussta ver a mi niña feliz e ilusionada por tal o cual vestidito.
La verdad es que con mi vástaga de vacaciones no he podido evitar volver a ver de manera repetitiva y extenuante, todas las películas de princesas que Disney y la competencia (llamese Barbie) han producido. Por eso es que ha sido inevitable que mi racional mente se ponga a cuestionar los mensajes detrás de estas inocentes historias.
En primer lugar, esta el simple y evidente hecho de que la única aspiración de las princesas es casarse y que todas lo hacen a muy temprana edad. La Bella Durmiente toma esta crucial decisión el día que cumple los diesciseis años. Por supuesto, esto lo podemos pasar por alto si consideramos el contexto de la historia, después de todo está ubicada en la Edad Media y en ese entonces con una esperanza de vida de 30 años pues una se tenía que apurar en buscar marido.
En segundo lugar está la falta de lógica que tienen los personajes de estas tiernas historias. No sé si han tenido la fortuna de ver la pésima adaptación que hizo Disney del clásico cuento de la Sirenita. Pues bien, en esta historia la gran tragedia es que la linda Sirenita no puede hablar por lo que no es capaz de hacerle saber a tiempo al príncipe que ella fue la bella joven que le salvó la vida. Me pregunto yo si no hubiese bastado con que la hermosa joven tomara un papel y una pluma y le escribiera a su amado cuál era su identidad y le contara lo que la malvada bruja le había hecho. Ya anteriormente en la historia queda claro que la señorita sabe escribir ya que firma con su puño y letra el contrato de la bruja. En fin, supongo que el príncipe ni nadie en el palacio sabía leer. Otra obra donde la lógica brilla por su ausencia es en la versión de la Bella Durmiente. Resulta que la chica caería dormida pinchada por el huso de una rueca el día que cumpliese dieciseis años, por eso las bondadosas hadas cuidan de ella hasta tan esperada fecha, porque si luego se aparece la niña pues ya no le va a pasar nada. Entonces, yo me pregunto, ¿por qué demonios sacan a la pobre criatura al bosque y la llevan al palacio el mero día de su cumpleaños? ¿No podían esperar aunque fuera un día más? Total ya la habían secuestrado tanto año que un día más no hacía diferencia.
Tercero, hay muchos mensajes subliminales que me parecen un poquito negativos.Por ejemplo, la bella película de Campanita tiene el lindo mensaje de no conformarte y hacer aquello en lo que tú eres mejor. La verdad me parece que toda la idea es un poquito mediocre. Resulta que las hadas viven en una sociedad de castas, en la cual, no puedes nunca aspirar a ser algo diferente de aquello que se te asigno al nacer. Segurito que en la India es un hit. Además, las hadas "artesanas" todas son gordas, feas o con algun defecto físico (todas menos Campanita que por eso tiene el derecho de aspirar a ser más).
La verdad es que podría continuar pero ya me tengo que ir a clase, si me siguen la corriente con sus comentarios ya haré una segunda entrega. Una disculpa si alguno de mis dos lectores no ha visto las películas de Disney. Honestamente las recomiendo, vistas con objetividad son todo un estudio antropológico de la sociedad moderna.
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