Ya lo sé. No vengo al caso esperando que alguien pierda el tiempo leyendo mi blog cuando hablo de cosas tan intrascendentes como las ventanas. Pero de verdad las ventanas son algo fascinante, dejenme explicarles.
Una ventana crea desde un punto de vista psicológico una barrera protectora que nos permite hacer mil cosas. Cuando vivía en el Distrito Federal, y supongo que algunos que hayan tenido el placer se sentiran identificados, alquilaba un departamento en un conjunto de edificios, los cuales estaban pegados entre sí a más no poder. Desde la ventana de mi cocina podía claramente ver la recámara del vecino. Mientras yo lavaba trastes por la noche, al levantar la vista siempre lo veía estudiando acostado en su cama. Por supuesto que él también me veía, pero como nos estabamos viendo a través de una ventana ni él ni yo nos saludabamos en lo absoluto. El estarlo viendo o él a mí era una violación a la intimidad del otro que ninguno estaba dispuesto a reconocer abiertamente con un saludo. De hecho, me resultaba muy curioso que a través de las ventanas yo conocía la vida y obra de todos los vecinos del edificio de enfrente pero si me los encontraba en el pasillo no nos dabamos ni los buenos días.
La transparencia de un vidrio nos da una cierta sensación de propiedad privada, de espacio separado aunque todo el mundo tenga acceso visual a él. Sólo basta con mirar a los otros coches cuando te toca la luz roja del semáforo. Alguien debería decirles a las personas que TODO el mundo puede verlos hurgarse la nariz mientras conducen. La gente hace cosas inverosímiles en su coche que no haría en ningún otro lado "público". A ninguna chava se le ocurriría sacar una cuchara a mitad del restaurante para enchinarse las pestañas o ponerse a cantar a todo volumen mientras sigues el ritmo con las manos. ¿Por qué nos deshinibe tanto algo tan simple como una ventanilla?
Como pueden ver las ventanas son un invento fascinante de la humanidad. Nos permiten conocernos unos a otros y a la vez mantenernos aislados del mundo exterior. Así que la próxima vez que vean al vecino por la ventana, no se sordeen, saludenlo, igual y se hacen amigos. Aunque el otro resultado probable es que los tachen de fisgones, pero bueno, a quién le importa.
viernes, 17 de abril de 2009
lunes, 6 de abril de 2009
Sobre las amistades
No se preocupen, no pienso escribir un rollo mareador sobre el valor de la amistad. Aunque supongo que aquellos que me conocen tampoco esperaban eso. Sólo me gustaría comentar sobre algo que tal vez han experimentado con sus amistades, y que conste que no hablo de los conocidos, sino de los amigos que uno de verdad aprecia.
Resulta que he descubierto que cada vez me da más flojera hacer amigos. ¿No les ha pasado? A mí me encanta conocer gente nueva y la verdad he tenido la oportunidad de conocer gente muy interesante en mi vida. El problema viene cuando quieres que se conviertan en tus amigos. Al pasar de los años el proceso se vuelve cada vez más complicado.
Yo por diversas razones he tenido que mudarme de país, de ciudad y de ambientes más de un par de veces en mi vida adulta. Por eso me he dado cuenta de que existe una ley sobre la creación de amistades. El tiempo que debes dedicar en convertir a alguien en tu amigo es directamente proporcional a tu edad. Cuando eres adolescente para que alguien sea tu amigo hay que dar algo así como tres explicaciones: tu nombre, tu edad y tu teléfono (o e-mail). Cuando creces un poco más para que alguien se considere tu amigo debes darle más explicaciones: tu nombre, si eres casado, donde vives, donde estudiaste, cuántos hermanos tienes. Y ya cuando tienes tu propia familia para que alguien sea tu amigo le tienes que contar toda tu vida con detalles. La verdad con el tiempo se vuelve tedioso. ¿Cuántas veces han tenido que repetir dónde conocieron a su pareja? ¿o el nacimiento de sus hijos? o cualquiera de esas historias que sus amigos de "toda la vida" ya saben. Por eso les digo que de repente ya da flojera hacer nuevos amigos.
Seguramente les ha pasado que dicen algo así como "con el frío me duele el hueso que me lastimé en el accidente" y entonces sus amigos nuevos dicen "¿cuál accidente?". Y entonces recuerdas que a estos compadres no les habías contado y ahí vas con la historia que has repetido por enésima vez. No me tomen a mal el comentario, ya sé que sueno un poquito amargada, pero hay veces que uno extraña estar rodeado de gente que ya te conoce.
Aunque lo de estar con tus amigos de años también resulta después contraproducente. Uno a veces termina por caer en la tentación de sólo hablar del pasado y de los momentos compartidos años atrás como si fueran geniales. Con los amigos de "toda la vida" lo que sucede es que la vida ha dado tantas vueltas que ellos te conocen pero a veces ya no te comprenden. A veces por más que los quieras ya no tienes nada en común con ellos, aunque le des gracias a Dios por saber que están ahí para cuando los necesites.
Por último, quería comentar sobre las amistades a distancia. Esas que no ves en años y que lo único que sabes de ellos es lo que suben en el facebook. A veces la relación con ellos es más sencilla, no creen?. Sabes que si buscan tu perfil y miran tus fotos es porque a pesar de la distancia todavía se preocupan por tí ( o son muy chismosos).
En fin, mi sabio consejo es, conserven a sus amigos de lejos (asegurense de darle su password de mail y facebook a alguien para que les avisen cuando se mueran porque sino ni quien se entere), traten de visitar y compartir experiencias con sus amigos de "toda la vida"; y siempre traigan consigo una pequeña hoja resumen de sus vidas para entregarla a todas las personas que quieran convertir en sus amigos. Eso les va a ahorrar mucho tiempo. Creo que voy a empezar a escribir la mía.
Resulta que he descubierto que cada vez me da más flojera hacer amigos. ¿No les ha pasado? A mí me encanta conocer gente nueva y la verdad he tenido la oportunidad de conocer gente muy interesante en mi vida. El problema viene cuando quieres que se conviertan en tus amigos. Al pasar de los años el proceso se vuelve cada vez más complicado.
Yo por diversas razones he tenido que mudarme de país, de ciudad y de ambientes más de un par de veces en mi vida adulta. Por eso me he dado cuenta de que existe una ley sobre la creación de amistades. El tiempo que debes dedicar en convertir a alguien en tu amigo es directamente proporcional a tu edad. Cuando eres adolescente para que alguien sea tu amigo hay que dar algo así como tres explicaciones: tu nombre, tu edad y tu teléfono (o e-mail). Cuando creces un poco más para que alguien se considere tu amigo debes darle más explicaciones: tu nombre, si eres casado, donde vives, donde estudiaste, cuántos hermanos tienes. Y ya cuando tienes tu propia familia para que alguien sea tu amigo le tienes que contar toda tu vida con detalles. La verdad con el tiempo se vuelve tedioso. ¿Cuántas veces han tenido que repetir dónde conocieron a su pareja? ¿o el nacimiento de sus hijos? o cualquiera de esas historias que sus amigos de "toda la vida" ya saben. Por eso les digo que de repente ya da flojera hacer nuevos amigos.
Seguramente les ha pasado que dicen algo así como "con el frío me duele el hueso que me lastimé en el accidente" y entonces sus amigos nuevos dicen "¿cuál accidente?". Y entonces recuerdas que a estos compadres no les habías contado y ahí vas con la historia que has repetido por enésima vez. No me tomen a mal el comentario, ya sé que sueno un poquito amargada, pero hay veces que uno extraña estar rodeado de gente que ya te conoce.
Aunque lo de estar con tus amigos de años también resulta después contraproducente. Uno a veces termina por caer en la tentación de sólo hablar del pasado y de los momentos compartidos años atrás como si fueran geniales. Con los amigos de "toda la vida" lo que sucede es que la vida ha dado tantas vueltas que ellos te conocen pero a veces ya no te comprenden. A veces por más que los quieras ya no tienes nada en común con ellos, aunque le des gracias a Dios por saber que están ahí para cuando los necesites.
Por último, quería comentar sobre las amistades a distancia. Esas que no ves en años y que lo único que sabes de ellos es lo que suben en el facebook. A veces la relación con ellos es más sencilla, no creen?. Sabes que si buscan tu perfil y miran tus fotos es porque a pesar de la distancia todavía se preocupan por tí ( o son muy chismosos).
En fin, mi sabio consejo es, conserven a sus amigos de lejos (asegurense de darle su password de mail y facebook a alguien para que les avisen cuando se mueran porque sino ni quien se entere), traten de visitar y compartir experiencias con sus amigos de "toda la vida"; y siempre traigan consigo una pequeña hoja resumen de sus vidas para entregarla a todas las personas que quieran convertir en sus amigos. Eso les va a ahorrar mucho tiempo. Creo que voy a empezar a escribir la mía.
Bienvenidos a mi blog
He creado este blog para escribir cosas cuando se me ocurran. En realidad no tiene un objetivo claro, no pretende salvar al mundo, ni a las ballenas ni reducir el calentamiento global o alguna de esas cosas que nada más nos preocupan cuando vemos un documental de National Geographic. Simplemente sucede que desde que tengo hijos me da por escribir las cosas que se me ocurren y lo hago en hojas sueltas por toda la casa. Así que he decidido que en vez de andar desperdiciando papel (ya ven sí soy un poquito ecológica) es mejor empezar un blog para escribirlas. Claro que en realidad no sé mucho sobre internet así que no esperen demasiado en un principio.
Sé que los que están leyendo esto en realidad lo hacen porque son mis amigos y ojalá que de vez en cuando puedan compartir conmigo mis pensamientos y los suyos. La mayor parte de mis amigos están lejos y por una razón u otra, ya no tenemos contacto. Así que espero que este también sea un medio para compartir algo más que cadenitas de la buena fortuna y fotos de cumpleaños a los que no hemos podido asistir. Si acaso algún despistado que no es mi amigo lee esto, lo invito a compartir también sus pensamientos y quién sabe, tal vez algún día pueda estar en mi lista de amigos que nunca veo.
Sandra Patricia Escalera González
Sé que los que están leyendo esto en realidad lo hacen porque son mis amigos y ojalá que de vez en cuando puedan compartir conmigo mis pensamientos y los suyos. La mayor parte de mis amigos están lejos y por una razón u otra, ya no tenemos contacto. Así que espero que este también sea un medio para compartir algo más que cadenitas de la buena fortuna y fotos de cumpleaños a los que no hemos podido asistir. Si acaso algún despistado que no es mi amigo lee esto, lo invito a compartir también sus pensamientos y quién sabe, tal vez algún día pueda estar en mi lista de amigos que nunca veo.
Sandra Patricia Escalera González
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